El sueño en la diabetes: ¿cómo impacta del descanso los niveles de azúcar en sangre?

El sueño en la diabetes es un factor determinante para el control metabólico y glucémico. Dormir mal altera hormonas esenciales para regular la glucosa, como la insulina. En personas con diabetes tipo 1, estos cambios pueden afectar los niveles de azúcar en la sangre durante la noche y durante el día.

Este impacto se da tanto por cantidad como por calidad del sueño. No basta con dormir más horas. Es necesario dormir mejor. A continuación te contamos un poco más sobre esta relación.

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¿Por qué es tan importante el sueño en la diabetes?

Diversos estudios muestran que el sueño en la diabetes influye directamente en el control de la glucemia. La privación de sueño aumenta el cortisol y la actividad simpática. Estas hormonas elevan la glucosa en sangre y reducen la sensibilidad a la insulina.

El descanso regula procesos endocrinos y metabólicos complejos. Cuando el sueño es insuficiente, el cuerpo libera más catecolaminas y cortisol. Esto incrementa la resistencia a la insulina.

Evidencia internacional sobre el impacto del sueño en la diabetes

Un estudio transversal realizado en Etiopía en 2023 incluyó 407 personas con diabetes tipo 2. El 54% presentó mal control glucémico. La mala calidad de sueño aumentó 3.3 veces el riesgo de descontrol. Dormir menos de seis horas elevó el riesgo 8.3 veces. Dormir más de ocho horas lo aumentó 2.6 veces.

Aunque el estudio se centró en diabetes tipo 2, los mecanismos aplican a la diabetes tipo 1. El sueño en la diabetes tipo 1 influye en la variabilidad glucémica nocturna. También afecta la respuesta a la insulina basal.

Otra revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2016 analizó 20 estudios hasta agosto de 2015. Incluyó 69,329 personas con diabetes tipo 2. Los estudios se realizaron principalmente en China, Estados Unidos, Japón y Corea.

Los resultados mostraron una relación en forma de U. Dormir menos de 4.5 a 6 horas aumentó la HbA1c en 0.23%. Dormir muchas horas la aumentó en 0.13%. La mala calidad del sueño se asoció con un incremento promedio de 0.35% en HbA1c.

Estos datos muestran que el sueño en la diabetes tiene un impacto metabólico medible.

¿Cómo afectan los niveles de glucosa fuera de rango al descanso?

No solo el sueño influye en la glucosa. La glucosa también influye en el sueño.

Las hipoglucemias nocturnas pueden provocar sudoración, palpitaciones y despertares súbitos. Muchas veces la persona no recuerda el evento, pero el sueño profundo se interrumpe. Esto reduce la fase reparadora del descanso.

Las hiperglucemias también afectan la calidad del sueño. La sed intensa y la necesidad frecuente de orinar interrumpen el descanso. Los niveles elevados de glucosa aumentan la inflamación y el malestar físico.

En diabetes tipo 1, la variabilidad glucémica nocturna puede generar ansiedad anticipatoria. Algunas personas duermen con miedo a una hipoglucemia severa. Esa preocupación afecta la conciliación del sueño.

El uso de sensores de monitoreo continuo puede mejorar la seguridad. Sin embargo, las alarmas nocturnas frecuentes también fragmentan el descanso.

Por eso, el sueño en la diabetes y el tiempo en rango están estrechamente conectados.

El sueño en la diabetes tipo 1 y los mecanismos hormonales

En diabetes tipo 1, el sueño fragmentado altera la regulación hormonal nocturna. Esto puede provocar hiperglucemias matutinas. También aumenta la variabilidad de los niveles de azúcar en la sangre durante el día siguiente.

La apnea del sueño es otro factor relevante. Se asocia con peor control metabólico y mayor inflamación sistémica.

Por eso, el sueño en la diabetes debe considerarse parte del tratamiento integral. Y en cualquier persona, un buen descanso debe considerarse como parte de un estilo de vida saludable.

Duración y calidad ideal del sueño en la diabetes

La evidencia sugiere que dormir entre seis y ocho horas favorece mejor control glucémico. Dormir menos de seis horas aumenta el riesgo metabólico. Dormir en exceso también se asocia con peor control.

La calidad del descanso es igual de importante. Mantener horarios regulares ayuda a estabilizar los ritmos circadianos. Reducir pantallas antes de dormir puede mejorar la profundidad del sueño.

Incorporar hábitos saludables fortalece el autocuidado. El sueño en la diabetes es un pilar adicional junto con alimentación y ejercicio.


En conclusión, la evidencia internacional muestra que el sueño en la diabetes influye en los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c). Tanto la falta como el exceso de sueño se asocian con peor control glucémico. La mala calidad del descanso también impacta negativamente.

Además, los niveles de glucosa fuera de rango deterioran el sueño. Esto crea un círculo bidireccional difícil de romper.

Dormir bien no es un lujo. Es parte del tratamiento integral de la diabetes.

Referencias bibliográficas
Shibabaw YY, Dejenie TA, Tesfa KH. Glycemic control and its association with sleep quality and duration among type 2 diabetic patients. Diabetology & Metabolic Syndrome. 2023. PMCID: PMC10238567. PMID: 37275405. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10238567/

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